domingo, 29 de noviembre de 2015

Hipotecado por las palabras


A veces, la vida se para ante nuestros ojos. Pero en realidad, la vida no para. Sigue corriendo. Somos nosotros los que dejamos de correr, los que paramos para coger aire. Y de repente, nos quedamos con la mirada perdida en alguna ventana del autobús. Miradas destino a ninguna parte. Miradas de indefinición. Miradas de frustración.

Creo que todos hemos pasado por esto, y supongo que pasaremos más veces. Igual, únicamente estoy loco. ¿Pero qué es esa mirada? Esa mirada la definiría como frustración. Frustración por saber lo que queremos y estar, conociendo lo anterior, donde estamos. Por tener el problema, tener el libro y no solucionarlo. Y es ahora cuando, con la perspectiva de frenar la carrera, ves si de verdad quieres ser así o quieres ese objetivo que te trae de cabeza.

Porque las palabras hipotecan nuestras acciones. Y si no las hipotecan, nuestras acciones acaban vendiendo a nuestras palabras. Y ahí, precisamente, está el problema de no alcanzar ese anhelo que perseguimos. Ahí radica esa desilusión, esa tristeza que nos rodea cuando paramos para coger aire. Ahí. En la incoherencia. La incoherencia se nos cuela poco a poco. Y en ocasiones, acabamos embargando nuestros deseos por impulsos. Impulsos en caliente. Estoy cansado de correr, lo más fácil, en caliente, es quitarme las zapatillas. Si lo que está en la meta es lo que de verdad anhelo, tengo que utilizar ese impulso caliente para acercarme más.

Lo importante es que de esa parada saquemos ideas, conclusiones. Que de la flaqueza saquemos un impulso para volver a agarrarnos a ese ritmo que necesitamos. Que seamos capaces de sacar de algo aparentemente malo, como es un momento de frustración o de indefinición, fortaleza para seguir, para volver a levantarnos. 

Lo importante es recuperar la actitud, no dejarnos guiar por ese sentimiento de frustración. Porque la tristeza divide y la alegría multiplica. Porque la alegría tiene una de sus traducciones en la actitud. Y la actitud lleva de la mano el tesón. Falla de nuevo, falla mejor. Porque cada fallo te acerca más a eso que anhelas. Porque con actitud y tesón, cuando más dura sea la leche más fuerte será la vuelta. Porque así, las palabras no serán una cadena, una hipoteca, sino una extensión de nuestra acción. Palabra y acción unidas. Eso es coherencia.

lunes, 5 de octubre de 2015

El invernadero de los recuerdos


Como un invernadero indeterminado. Un invernadero cuyo límite son las flores del jardín de tus recuerdos. Algunas deshojadas y otras que te hieren al recordarlas. Recuerdos con espinas que nos hacen sangrar por dentro. Espinas que tienes clavadas a fuego en tu corazón. Cada vez que el azar de tus recuerdos elige el tallo de aquella espinada rosa duele tanto como el mismo momento en el que solo querías desaparecer. Duelen tanto que a veces caemos y necesitamos ayuda para levantarnos. Porque a veces, hay recuerdos que duelen tanto que por nosotros mismos no podemos seguir paseando por nuestro invernadero. Y nos dan un baño de humildad porque nos damos cuenta de que necesitamos acudir a los demás para que nos comprendan, nos ayuden, nos den consejo...Nos levanten.

En cambio, en ese invernadero que, aparentemente, está lleno de zarzas y flores con espinas hay otra especie. Son flores que, mediante su olor, nos hacen recordar momentos pasados por los que pagaríamos para volver. Son flores que solo se pueden oler, no tienen pétalos. No tienen pétalos porque son recuerdos tan buenos que en el momento en el que lo viviste deshojaste la flor entera. Disfrutaste, de verdad, sin caretas. Momentos que no te arrepientes de no haber hecho, y pese a lo que dice el ruido de la sociedad lo repetirías una y otra vez, aun sabiendo que está mal. Momentos que te sorprenden con una sonrisa que los demás, en el presente, no entienden. Sonrisas inspiradas en rememorar el olor de esa flor. Solo lo entiendes tú o la persona con la que lo compartiste. Como esa ex pareja o ese antiguo amigo que tras mucho tiempo separado coinciden en una cena con amigos y solo con la mirada saben lo que están pensando. Esos momentos que subrayan que fue alguien en tu vida, y que no te arrepientes nada de lo que has hecho. No te arrepientes precisamente por ese tipo de cosas, por esa mirada. Porque sabes que es sincera y que aunque vuestros caminos estén separados no te arrepientes, porque la vida da muchas vueltas y uno nunca sabe.

Dicen que el recuerdo es el invernadero de las alegrías pasadas. La frase es muy elegante, pero también es el invernadero de cosas que nos duelen. Es gracioso, ¿Cual creéis que sería la respuesta de la mayoría de la sociedad si se planteara que tipo de recuerdos reviven? ¿Buenos? ¿O malos?

Creo que ganarían los del vaso medio vacío. Es cierto que es muy difícil controlar las emociones. Pero no se donde leí que hay que saber desligarse de las emociones. Sentirlas plenamente, deshojarlas, y desligarse después. Pero eso, en muchos aspectos, no es más que un mentira introducida a una sociedad de consumo. ¿Somos marionetas sin sentimientos del pasado? ¿O de futuro?  Pero en muchos otras ocasiones sí que obtiene sentido porque consiste en podar, en perdonar. Empezar de cero

Hay que saber aceptar las situaciones, los recuerdos. Poco a poco. El tiempo es el mejor bálsamo. Siempre pone las cosas en su sitio. Porque el baile de la vida es lento y rápido. Implacable y caprichoso. Y tenemos que aprender a bailar a nuestra velocidad sin renunciar a la de la vida. Tener un corazón equitativo. Ser capaz de salir de nosotros mismos cuando sangramos por los recuerdos y salir de nosotros mismos para levantar a los demás. Perdonar. Aceptar quiénes y cómo somos. Gozar de ello y lo más importante: Reírnos de nosotros mismos.

domingo, 3 de mayo de 2015

Fue ahora


Lleva traje, con la corbata suelta. Vaga perdido por las estrechas y apagadas calles de Madrid. Llueve, pero no lleva paraguas. Ahora mismo le da exactamente igual mojarse, no es consciente de nada. Quizás llueva por lo que a él le preocupa o quizás no. O quizás sea una de esas coincidencias que unos llaman señales y otros Dios. Quizás ambas sean lo mismo. Quizás, quien sabe. Y a ahí está él, con los ojos perdidos en el cielo buscando una respuesta que debe estar volado con los versos de aquella balada de Dylan.

Entonces comienza a pensar. ¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿Qué he hecho? No entiendo nada... Sigo sin ver la respuesta de la que todos me hablan. Mientras, sigue llorando el cielo, cada vez más fuerte. Empieza a pesarme el traje. Y entonces pego un grito. Un grito empapado de dolor, un grito que deja afónica mi alma. Un grito que me desgarra el alma, pero que no es capaz de desatar el nudo de mi garganta.

Estaba confuso, necesitaba escribir. De una vez por todas tenía que afrontar el problema de cara, y no había mejor manera que escribiendo. Comenzó:

 "Fue ahora" escribía.

"Fue ahora. Pero en realidad, nunca fuimos ahora. Pero da igual, no quiero pensar en eso. No quiero pensar en eso porque parece que fue ahora cuando te tenía cerca y me decías que dejara de vacilarte con aquella sonrisa inigualable. Parece que fue ahora cuando me decías que volviera a poner aquella canción que tanto te gustaba. Parece que fue ahora cuando se nos resbalaban las lágrimas gracias al arte de un gallego. Parece que fue ahora, de verás que lo parece y quiero que lo parezca. Pero te evaporaste, te fuiste. Como la arena que inevitablemente se cuela entre mis dedos. Te evaporaste y mientras tanto yo sigo mojándome y las heridas arden como fuego. Como reza la canción fuiste la que hizo en la guitarra marcas que hacen cicatriz. No se si voy a volver a poder escucharle, me recuerda demasiado a ti... "

"...Todo ha cambiado ahora. Todo esto me ha hecho reflexionar sobre la vida. Suena a tópico, pero es la verdad, te lo prometo. Hoy, más que nunca,  el tiempo vuela. A veces vuela muy alto, contigo demasiado. Cuánto tiempo perdemos en gilipolleces en vez de exprimir la vida hasta el último segundo. Dicen que todo el mundo muere, pero que no todo el mundo vive. Creo que lo que más me gusta pensar de esta frase es que tú siempre vas estar conmigo, porque siempre vas a vivir de alguna manera para mí. Siempre. Porque sí, hubo un fue. Pero tu siempre estarás en mi ahora."

De repente, deja de llover. Comenzaron a filtrarse unos rayos de sol entre las nubes. Vuelve a mirar al cielo y sonríe mientras siguen lloviendo lágrimas de sus ojos. Porque comprende que de eso va la vida. Pase lo que pase, sea del color que sea, el sol siempre saldrá cada mañana. Y volverá a aparecer como esa alarma que te recuerda que dejes de llorar y comiences a sonreír. Y volverá a aparecer y quizás, y solo quizás, sea una de esas coincidencias que unos llaman señales y otros Dios. Quizás ambas sean lo mismo. Quizás, quien sabe. Fue ahora.





domingo, 5 de abril de 2015

El verdadero significado de un Lunes, por Diego Vigil Quiñones.

Cuando uno viaja a Italia o estudia italiano, descubre algo desconcertante desde el lenguaje español. Los italianos llaman “festivi” a los días en que no se trabaja y “feriale” a los días que en España conocemos como “laborables”. En el lenguaje español, en cambio, el día festivo es lo mismo que el día feriado: es aquel que no es día laborable (en el ámbito laboral) o que no es día hábil (en el ámbito procesal). Ésta equivalencia se refleja en que determinadas leyes usan la expresión “no feriado” (Art. 251 Ley Hipotecaria, por ejemplo) para referirse a los días “hábiles” (Art. 360 Reglamento Hipotecario) o laborables.

El lunes, día al que se dedica este blog, es para casi todos un día “no feriado”. Sin embargo, en italiano es “feriale”. ¿De donde puede venir ésta expresión?, ¿Podríamos considerar al lunes (al maldito lunes) una feria? Y si así fuese, cuál sería el motivo de semejante cosa, de semejante feria. ¿Se puede vivir acaso el lunes en clave de fiesta?

Para responder a dicha pregunta, debemos ir al que seguramente sea el origen del lenguaje italiano. Italia es desde hace muchos siglos un país católico. En el culto de la religión católica, existe un calendario que organiza los diferentes días por categorías. A algunos les llama solemnidades, a otros fiestas, a otros memorias (cuando se hace memoria de alguien, normalmente). Las grandes solemnidades, fiestas y memorias suelen ser en el calendario civil días festivos. Pero junto a las anteriores, existe una denominación para el resto de días: a los días que no son nada especial se les llama “ferias”. El sentido de la expresión es que, una vez resucitado Jesús de Nazaret (el Cristo, en la fe católica), para la religión cristiana, “todos los días son días de fiesta” (como en la canción). Lo que pasa es que algunos son fiestas mayores, y otras fiestas menores. A éstas, se las llama ferias. Un día de feria es un día de fiesta “menor”. En algunos pueblos existen días que, aunque son de trabajo, son días de feria y se celebra un mercado, y se come y bebe de forma especial. Cuando comencé a trabajar fui destinado a Chantada (Lugo). Allí todos los días 5 y 21 de cada mes eran días de feria: había mercado y todos los restaurantes ofrecían el menú de feria, aunque fuese día laborable. Se llenaba el día de un sentido especial.

En la hipótesis de que los cristianos tuviesen razón, y que Jesús de Nazaret hubiese resucitado, es evidente que el lunes no sería igual: si vencida la muerte “todos los días son días de fiesta”, el lunes no sería un día maldito sino, como dicen los italianos inspirados por la liturgia católica, una feria o día feriale. Una feria menor que el Domingo, es cierto, pero una feria al fin y al cabo. Aunque hubiese que trabajar, sería con un sentido nuevo y diferente (como en los días de mercado), con un sentido de vida, y no de muerte. Ello permitiría que, al igual que hay quien desea feliz Domingo, pudiésemos decir feliz lunes.

Tal vez con esta información complicamos a los lectores la vida más de lo que ya la tenían: si ya muchos tienen el dilema entre creer y no creer por las dudas y las implicaciones de la decisión, encima añadimos que con la fe, el lunes puede ser feriado. Tal vez alguno lo vea así. Pero hay otra posibilidad: sin la fe el lunes es un día maldito, eso es evidente. ¿Qué pasaría si a esa “oscuridad” del lunes, le encendiésemos la luz del Domingo? La fe no quitaría, sino que añadiría. Añadiría luz a lo oscuro, y permitiría convertir en feria, un día “no feriado”. Daría un sentido y una luminosidad (como destacamos en un post anterior aquí) al lunes, que a veces parece un día sinsentido. Y entonces tendríamos un motivo más para poner “a los lunes, buena cara”.

Diego Vigil Quiñones

jueves, 2 de abril de 2015

Dar sin recibir


No ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribía. Pero sí desde la última vez que estaba satisfecho de lo que escribía. Quizás peco de exigente, quizás de prepotente o quizás de ambas. Pero lo cierto es que llevo tiempo sin escribir como realmente me gusta. Escribir con pasión.

Hoy quiero escribir sobre el amor o sobre el "dar sin recibir", es lo mismo, llamadlo como queráis. Antes de todo, prevengo a los que crean que esta entrada va a ser cursi o ñoña. ¿Qué es el amor? ¿Qué nos hace "engancharnos" a alguien?

"Amor eres tú" diría el poeta. Perdón, olvidaba lo de no ser cursi. Ahora en serio, ¿En qué reside la grandeza del amor? Es muy normal que preguntes a alguien soltero como le gustaría que fuese su novia y te diga: que me comprenda, que me haga reír, que sea cariñosa... Me, me, me, me y más mes. Cuando el amor, amigo mío, es cosa de dos. El amor si no es recíproco, no es amor. Y por mucho que quieras, si solo recibes tienes un problema.

Propongo cambiar ese me por un nos. La verdad es que suena mejor: Que nos riamos, que nos comprendamos, que nos apoyemos...Porque en eso esta la grandeza del amor, en hacer de dos uno. En tener dos miradas que acaban hilvanándose en un mismo horizonte al que mirar.

Pero ese nos, no funciona solo. Paraos a pensar la cantidad de relaciones que han podido acabar por recibir y no dar. Y no solo en el amor, en la amistad también. Ambas tratan de dar sin recibir, cuando buscamos solo recibir. Pero la gente que realmente vale la pena, te dará sin ningún ánimo de que le devuelvas.

La única manera que existe de amar es la entrega. Y la máxima expresión del amor es la entrega total a alguien. Esto lo decimos mucho, pero creo que no somos realmente conscientes de ello. Que haya alguien que sea capaz de dar TODO por ti es algo que no se puede definir. No existen palabras. Y la máxima entrega a alguien implica salir de ti mismo. Implica en estar dispuesto a cambiar solo por esa persona. Pero a cambiar realmente, a mostrarlo. No en el sentido idealista. Consiste en estar dispuesto a perdonar cuando haga falta.

Quizás con un ejemplo nos podamos acercar. Solo hace falta mirar una pareja de abuelos. Ver como llevan toda la vida juntos como un día prometieron en alguna Iglesia. Ver como están en la salud y en la enfermedad. Porque se quieren tanto que se apoyan en las buenas y en las malas. Y si estuvieron en las malas toda la vida porque no lo van a estar al final. Eso es amor. Luchar cada día como si fuera el primero. Hacer reir a alguien que quieres cuando está al final de su vida con la misma intensidad con la que lo hiciste al conocerla. Eso...eso, eso es amor.

lunes, 23 de marzo de 2015

Un paseo por Nueva Jersey #3

Hoy retomo la sección titulada: Un paseo por Nueva Jersey, nombre en honor al inigualable Bruce Springsteen. Pero la verdad es que he hablado poco de él, pero eso se solucionará próximamente. Pero hoy, sigo con la música española. Sigo con Fredi Leis. Sí, lo sé, soy un pesado, pero es que es demasiado bueno. De hecho, no tenía pensado escribir sobre él este Lunes, pero soy incapaz. Comencemos.

El día era perfecto. Llovía en Madrid pero no molestaba. Es más, daba gusto andar por aquel laberinto de calles apagadas, calles que definen el verdadero Madrid. Y después de verlo en vídeos, de escuchar hablar de él, de ser la cueva donde comienzan los grandes... Por fin, pisaba el acústico Libertad 8. Sin duda la noche ya era especial pasase lo que pasase, porque era descubrir realmente ese lugar donde se vive la música como merece, con pasión. Ese lugar donde a la entrada de la sala te encuentras un cartel que reza: "Volad, canciones, volad" Uno de esos lugares que tendría que ser eternos.

Teníamos unas ganas locas de que se subiera el escenario y como él dice: nos cantáramos. Porque la grandeza de estos conciertos es que no hay límites entre el público y el artista. El único límite es el hecho de querer escucharle o no. Como lejos lo tendrás a un puñado de metros, y ahí reside la grandeza. En que en estos sitios se canta como te cantarían a ti solo. Además, a esto le añadís una copa y buena compañía y no hay plan que lo iguale.

De repente, sube una desconocida al escenario. Comienza a acariciar en la guitarra uno de esos acordes que ya te suenan y comienza a sonar la voz de Fredi en la puerta de la sala. Comienza a andar hacia el famoso piano de pared del Libertad mientras canta la canción. Increíble. Y la verdad es que llegados a este punto se lo que quiero contaros, pero me cuesta encontrar las palabras.

Podría definirse como magia, o podría definirse directamente como música porque eso es lo que es la música, magia. Pero cuánta magia falta de verdad en la música de hoy en día. Era verdadera magia. Ver como se entendían Carmela y él en escenario, como se miraban como se sonreían, como mezclaban sus voces, como entonaba ese "cuelga tú"... Igual me equivoco, pero veo en Fredi alguien que probablemente sea tímido o introvertido, pero tiene la suerte, y sobre todo el arte, de coger un micro y un piano para expresar lo que siente.

Lo he dicho antes, pero no me cansaré de decirlo. La música es pasión. Y lo que pasó el sábado en el Libertad fue eso, música. Porque es de esos momentos difícil de definir si no lo has vivido. Ver como cada parte del concierto era vivida como se debía. Cuando tocara reir, reíamos; cuando tocaba callar, callábamos; y cuando tocó sentir, sentimos. Gracias a Carmela y gracias a Fredi. Gracias por hacernos volar.


viernes, 13 de marzo de 2015

La vida es sueño #6

Acabamos con otra sección nueva en aloslunesbuenacara.blogspot.com De la mano de: El Guerrillero, se presenta así:

"Ya en los tiempos de Viriato existían guerrilleros, con valor y más coraje que el caballo de Espartero. Pues España ha sido, es y será cuna de hombres honrados, cuya vida entregaron hasta la última gota en el noble ideal de defender a España. Soy uno más de esos valientes que, dejando mi casa y sus comodidades a los 17 años, he emprendido esa gran hazaña. “Porque, la milicia, no es más que una religión de hombres honrados.”

Mi solución tuvo cierto parecido con la teoría platónica de la reminiscencia. Todo lo que yo había vivido no estaba más que congelado, debido seguramente a la adaptación a esta nueva etapa. Fue este congelamiento la causa última de que mi corazón no vibrase al ver a mis padres, escucharles o cuando hablaba ocasionalmente con algún amigo por teléfono. Los hilos que con los años había configurado en mi corazón no podían ahora moverse. Habían quedado petrificados.

Y es que realmente el joven del corazón, que ha sido creado para la grandeza y el amor, no vive si no que vibra. Cual red que la araña teje con gran cantidad de hilos entrelazados entre sí, su corazón es afectado por todo lo que se produce a sus alrededor y lo va acogiendo en su red. Por esta razón, cualquier acto de sus personas cercanas le provoca la vibración de uno de sus hilos, un sentimiento. El joven que cuida su corazón y lo mantiene vivo no vive ajeno a las personas que le rodean.

Una vez dicho esto, retomemos nuestra historia. Como ya os conté, dormir en los primeros días fue un auténtico tormento. Calor, incomodidad, presión psicológica hasta las orejas,… Y esto no me sucedía únicamente a mí. Todos nos íbamos dado cuenta de que nos costaba muchísimo conciliar el sueño. Fue entonces que, la noche del vigésimo día si mal no recuerdo, logré por primera vez quedarme dormido al toque de Silencio. Y esa noche, esa bendita noche, soñé con mi familia. Volví a verla tras 20 días sin ellos. Escuchaba las voces de mis hermanos pequeños jugando por el pasillo, mientras yo me entretenía con mi hermano. Un soplo de calor entonces descongeló mi petrificado corazón y me trajo por unos instantes a mi casa. Y, al levantarme aquella mañana, recordé y comprendí las sabias palabras de Calderón:

“A reinar fortuna vamos,

No me despiertes si duermo,

Y si es verdad no me duermas.

Más sea verdad o sueño,

Obrar bien es lo que importa.

Si fuese verdad, por serlo.

Sino, por ganar amigos

Para cuando despertemos.”



Resta decir que, desde aquel momento, volví a respirar. No mentía un amigo mío cuando me comentaba hace un año: “Ser militar imprime carácter, marca para siempre.”, pues sé que, desde aquel 1 de septiembre, firmé cambiar mi vida, de la que cada día estoy más orgulloso. Elegí abandonar todo lo que tenía y podría tener a cambio de la entrega de mi tiempo, de mi trabajo, de mis fuerzas y de mi vida entera en el noble servicio de servir a España.



TODO POR LA PATRIA

domingo, 8 de marzo de 2015

"La luminosidad de los Lunes" por Diego Vigil Quiñones

Según enseñan los filósofos, “la interferencia de ámbitos, al crear ámbitos nuevos y superiores, produce una peculiar luminosidad y suscita un clima de gozo” (Alfonso López Quintás, Catedrático de Estética de la Universidad Complutense, en su obra Estética de la creatividad, cap. XXIII). Por interferencia entienden la formación de ámbitos en los que se mezclan otros ámbitos: por ejemplo, un pueblo, o la afición de un equipo son interferencia entre cada una de las personas que se agrupan e interfieren agrupándose en el ámbito en cuestión.

Ese gozo, esa luminosidad que genera la formación del ámbito superior (del conjunto de la afición), se suele expresar en todas las comunidades en todo tipo de manifestaciones visibles (edificios que representan al común de la comunidad, como por ejemplo los Ayuntamientos, pero también los estadios deportivos –que son un símbolo, son expresión de un ámbito lúdico donde se realiza la interferencia de ese ámbito-). Además de en objetos, la luminosidad se expresa en la instauración de fiestas, las cuales “dan cuerpo visible a algo que de forma más bien inexpresa ejerce una determinada influencia sobre nuestra vida durante todo el año” (Loc. Cit). Expresado de modo sencillo: nuestras fiestas expresan algo que para nosotros es valioso todo el año. Determinados días lo celebramos. Para que se comprenda: cada familia celebra los cumpleaños de sus miembros. La celebración se produce sólo ese día, pero lo que se celebra (el aprecio por el que cumple años), dura toda la vida, todo el año. La fiesta se celebra para simbolizar y actualizar el motivo de celebración de forma expresiva. Por eso se dice que la fiesta ilumina el resto del año, el resto de los días: cuando celebramos un cumpleaños, o algo importante (por ejemplo, que nuestro equipo gana un torneo importante), al día siguiente se levanta uno con el gozo de lo que celebró la víspera. Probablemente, si el lunes es tan maldito como parece, es porque no celebramos el Domingo bien. Si lo hiciésemos, el gozo del lunes sería comparable al de un aficionado al día siguiente de ganar su equipo un torneo importante.

A la vista de esto, cabría preguntarse: ¿ilumina algo la triste realidad del lunes la fiesta del día anterior?

Profundizando en este esquema filosófico (la interferencia de ámbitos genera luminosidad que se expresa en la fiesta e ilumina todo el año), afirma López Quintás que la fiesta “solo es para mi verdaderamente fiesta si la vivo como tal, como compendio y símbolo de una vida interaccional, y no la tomo como espectáculo, como algo que no me afecta personalmente y en lo cual no tengo parte. De ahí la adulteración que sufre –por desarraigo- el folklore cuando de la plaza del pueblo pasa a los tablados de teatro y se convierte en mero “espectáculo” (Loc. Cit).

A la vista de éstas consideraciones, podríamos preguntarnos: ¿experimento algún lunes la alegría de un aficionado cuyo equipo ha ganado la vispera un torneo importante? Seguramente la mayoría responderá que no, y que el lunes es un día maldito, oscuro y sin la luz de esos días siguientes a una victoria. Pero a la vista del planteamiento (la luminosidad de la fiestas que dura todo el año), la causa tal vez sea, no el lunes en sí, sino la deficiente celebración del Domingo. Animo pues a cada uno a cuidar el Domingo, pues seguramente con ello el lunes pasará de maldito a luminoso.

jueves, 5 de marzo de 2015

La vida es sueño #5

Seguimos con otra sección nueva en aloslunesbuenacara.blogspot.com Esta vez de la mano de: El Guerrillero, se presenta así:

Ya en los tiempos de Viriato existían guerrilleros, con valor y más coraje que el caballo de Espartero. Pues España ha sido, es y será cuna de hombres honrados, cuya vida entregaron hasta la última gota en el noble ideal de defender a España. Soy uno más de esos valientes que, dejando mi casa y sus comodidades a los 17 años, he emprendido esa gran hazaña. “Porque, la milicia, no es más que una religión de hombres honrados.”

Cuando entramos aquí, todos vemos lo idealizado del Ejército. Y este aroma es el que guía a muchos hasta la puerta de la Academia. Dar el paso adelante, decisión personal, es uno de los grandes momentos de madurez que esta vida nos enseña. Tú cargas con las consecuencias de tu elección, te haces responsable.

No por contaros yo todo esto quiere decir que fuesen para mí 4 semanas de vacaciones, ni mucho menos. En mi caso, la dificultad para continuar adelante surgió al empezar a pensar que abandonaba mi familia, mis amistades y mis personas queridas para siempre. Como consecuencia, a lo largo de las dos primeras semanas apenas mantenía el contacto, dentro de lo posible, con ellos. Por si fuera poco, tuve la suerte de ver a mis padres a mitad del campamento, pues me autorizaron a salir del Acuartelamiento y precisamente ellos iban a pasar el fin de semana en Murcia. A pesar de lo bien que estuve con ellos, tampoco me devolvió todo lo que yo había dejado atrás. Me mentalizaba con la imagen del militar de las películas. Ya nadie se acordaría de mí allí de donde yo procedía. Y lo que es peor, fue como si hubiese borrado de mi mente a mis amigos, familias y todo lo que con ellos había vivido a lo largo de mi vida. Es el mayor error que he podido cometer nunca.

Fue así como ni el primero, ni el segundo, ni el tercero, ni el cuarto día del campamento hablé con mis padres por teléfono. Si bien es cierto que nuestro tiempo libre era escaso, entre aprendernos Reales Ordenanzas, artículos de la Constitución y canciones, además de coser los parches en nuestro “mimeta”, tampoco hice yo el esfuerzo de mantener el contacto. Esto me hizo mucho daño. Llegó a tal punto mi distanciamiento que, conforme transcurrían los días, se fortalecía en mi cabeza la idea de haber perdido mi identidad, de que el campamento me había lavado el cerebro y me había hecho olvidar quien era. Duramente recordaba qué había hecho el año anterior, pese a la cantidad de buenísimos momentos que había disfrutado.

Aunque pueda sonar ridículo, cuando, al concluir el campamento, el director de la Academia tuvo a bien darnos el permiso de fin de semana, y tuve la oportunidad de pasar ese finde con mi familia y amigos en Madrid, me sentía fuera de mi casa. El simple hecho de ver a mis padres y hermanos alrededor me chocaba profundamente, pues aún vivían en mi cabeza las caras y voces de los alféreces y compañeros con los que había convivido durante un mes. Creía que mi hogar era el lugar equivocado.

¿Cómo es, entonces, que “recuperé” mi identidad? Será bonito recordarlo.

jueves, 26 de febrero de 2015

La vida es sueño #4

Seguimos con otra sección nueva en aloslunesbuenacara.blogspot.com Esta vez de la mano de: El Guerrillero, se presenta así:

Ya en los tiempos de Viriato existían guerrilleros, con valor y más coraje que el caballo de Espartero. Pues España ha sido, es y será cuna de hombres honrados, cuya vida entregaron hasta la última gota en el noble ideal de defender a España. Soy uno más de esos valientes que, dejando mi casa y sus comodidades a los 17 años, he emprendido esa gran hazaña. “Porque, la milicia, no es más que una religión de hombres honrados.”
Cuando entramos aquí, todos vemos lo idealizado del Ejército. Y este aroma es el que guía a muchos hasta la puerta de la Academia. Dar el paso adelante, decisión personal, es uno de los grandes momentos de madurez que esta vida nos enseña. Tú cargas con las consecuencias de tu elección, te haces responsable.

Frente a todos lo que nos estaba sucediendo, cada uno de nosotros tenía que posicionarse: ¿Es esta la vida que quiero? ¿Es este mi lugar? Y, con gran pena, veíamos como alguno de nosotros tiraba la toalla y regresaba a su hogar. Cada uno tenía sus razones (unos médicas, otros por estudios, algunos por las exigencias y otras razones) para abandonar esta vida. Nosotros les animábamos a darle una oportunidad, a poner la vista en el futuro. ¿No habían sacrificado infinidad de horas por sacar la mejor nota en selectividad y habían puesto todo su empeño en prepararse físicamente? ¡Este era el momento de demostrar su valor! Por si esto fuera poco, coincidió que un compañero de la promoción estaba repitiendo el campamento tras abandonar el año anterior a los 10 días. Sus palabras buscaban recabar (sí, está bien escrito) en las mentes de los que pretendían irse, mas no producían el efecto deseado.

Fue así como, en total a lo largo de las 4 semanas, perdimos a 12 compañeros. Tenían todos sus propias circunstancias personales y las respetábamos, pero nos dolía su marcha. Gracias a ellos, aprendimos también a hacernos más fuertes. Su salida nos recordaba que aún quedaba abierta la puerta a nuestra antigua vida. En nuestras manos quedaba cerrarla y caminar sin mirar atrás.

lunes, 23 de febrero de 2015

Un paseo por Nueva Jersey (un tanto Ibérico)

Retomo la sección titulada: Un paseo por Nueva Jersey. Una sección dedicada exclusivamente al arte y la pasión más bonita de este mundo, la música. La realidad es que tenía muchas ganas de escribir esta entrada. El paseo por nueva Jersey, hoy, será ibérico. Sí, música española. Personalmente, la mayoría de música española que escucho se podría encuadrar en música de cantautor. Podríamos definir a un cantautor con un: yo me lo guiso, yo me lo como. Su música es propia y no necesitan más que una guitarra o un piano para sorprenderte. Vamos a por ello.

1. Fredi Leis:

Le pongo el primero pero ha sido mi último "descubrimiento". Toda su música la podéis encontrar en Youtube. Cuando encuentras un cantante nuevo por Youtube o investigando, y no es nadie famoso, se produce algo inexplicable que ya te hace tener una cierta "predilección". Crea como una vinculación más especial. Pero vamos a su música. Aconsejo a toda persona que pise la tierra que escucha esta canción entera (Días grandes) Se que en algunos móviles no os salen los vídeos, pero es de esas veces que merece la pena encender el ordenador o buscarle en Youtube. Puedo decir que sus canciones son adictivas. El ritmo de esta canción es increíble, lento, pero porque no necesita ir más rápido. De esas canciones que tendrás el estribillo todo el día en la cabeza. De esas que quieras escuchar otra vez nada más haber acabado. Es imposible ver el vídeo y no sorprenderte. Por la pasión que se ve, esa que tanto se echa de menos en la música, esa que te pone los pelos de punta o que nos hace emocionarnos con algo tan sencillo como un par de notas bien afinadas. Sin más palabras os lo dejo aquí. Espero que lo disfrutéis tanto como yo. (Si queréis escuchar más canciones suyas os aconsejo "No lo sabes")

2. Andrés Suárez:

No podía faltar. Cuando pienso en un artista (después de Bruce) pienso en Suárez. Una vez escuché como de una manera nostálgica un locutor decía que antes los artistas no eran artistas únicamente en el escenario, sino que eran artistas hasta cuando iban a comprar el pan. Andrés Suárez sin ninguna duda es de esos. Un gallego que cuando cumplió dieciocho años se fue a vivir a una aldea (Pantín). Y que después tuvo el valor de dejarlo todo y venir a Madrid. Y empezó desde abajo, tocando en el metro. Pero este gallego siempre tuvo grabada a fuego una frase de su madre: "Si puede soñarlo, puedes hacerlo" Y Ahora llena conciertos en Vistalegre en los que afirma que nunca soñó tan fuerte. Quizás su éxito radique en su humildad aún creciendo continuamente. La definición de cantautor hecha persona. Uno de esos cantantes que tienen algo.... que que sé yo... Tienen magia encima del escenario. Da igual que hayas escuchado sus canciones que siempre te emocionarán. Todas las líneas que escriba sobre él no son suficientes. Simplemente me quito el sombrero y chapeau. No queda otra. Si tuviera que elegir una canción suya no sería nada fácil, pero me inclino por Tengo 26. De esas canciones que no te susurra al oído, sino que te susurra donde más te toca, donde marca. No hay palabras, simplemente hay que escucharlo. Pongo también el vídeo por el que una vez un hermano me lo enseñó, una perla de canción (Ya Verás). No os defraudará.

3. Rafa Pons:

Por último, otro de los últimos artistas que he escuchado estos meses. Los que me conocen saben que tengo una debilidad musical, y esa no es otra que cuando un artista pega un grito. Pero no un grito cualquiera. Un grito que salga del alma, que desgarre la voz. Rafa Pons tiene una de esa voces, una voz agrietada, rota. Le encontré gracias a Ándres Suárez. La canción que os dejo se titula: Supongo. Según Andrés Suárez, es una de las mejores canciones que ha escuchado nunca. Ese dato ya me bastó para escucharle. La verdad que la canción, con vuestro permiso, es acojonante. Es una música con un toque más rockero. Si alguien quiere alguna más le aconsejo Buenos Aires. 



jueves, 19 de febrero de 2015

La vida es sueño #3

Seguimos con otra sección nueva en aloslunesbuenacara.com Esta vez de la mano de: El Guerrillero, se presenta así:

Ya en los tiempos de Viriato existían guerrilleros, con valor y más coraje que el caballo de Espartero. Pues España ha sido, es y será cuna de hombres honrados, cuya vida entregaron hasta la última gota en el noble ideal de defender a España. Soy uno más de esos valientes que, dejando mi casa y sus comodidades a los 17 años, he emprendido esa gran hazaña. “Porque, la milicia, no es más que una religión de hombres honrados.”

Fue la primera semana una de las más largas de mi vida. La primera dificultad que se nos presentó fue adaptarnos a la nueva rutina. Esto es común a cualquier cambio en la vida, bien de trabajo, bien de lugar de residencia, de situación familiar,… Por primera vez en nuestra vida, nos arreglábamos (afeitado inclusive!!) en menos de 15 minutos. Mucha instrucción y deporte, nos venía bien coger algo de forma. Al mismo tiempo, íbamos recibiendo conferencias tanto sobre el Ejército, su estructura y funcionamiento como de la Academia y sus normas.

Este primer aprendizaje elemental iba, paralelamente, acompañado de la labor de forja que antes describí. A lo largo de los días, veíamos acciones que no comprendíamos, pero que poco a poco iban transformándonos por dentro. Hay algunas de ellas que jamás podré olvidar y quiero dejarlas ahora escritas.

La primera de ella fueron las flexiones grupales. Dos de nosotros habían llegado tarde a la formación de comida. Como consecuencia, debíamos todos al alférez 20 flexiones. Sí, así es. Dos se equivocaron. Todos pagamos. Somos uno solo, una promoción unida. Puede salir mal la misión, confundirnos de objetivo u errar de otra forma, pero lo más importante será siempre el grupo, salir todos adelante. El hecho mencionado se iría repitiendo a lo largo del campamento y, tuvo tal efecto en nosotros, que acabaríamos poniéndonos a hacer flexiones al lado de cualquiera que estuviese cumpliendo su “penitencia” particular ante un alférez.

Otro de los métodos para afianzar tal compañerismo eran los centenares de copias que nos pedían cuando alguien se equivocaba en algo gordo. La primera vez que se produjo esto no podíamos dar crédito a las palabras del instructor. Habíamos formado para retreta (justo antes de dormir) cuando se pasaron los alféreces y empezaron a preguntarnos sus nombres completos. El primer interrogado no los sabía, por lo que para la formación del desayuno debía entregar 500 copias del nombre del alférez en cuestión. ¿¿Cómo iba a encontrar la forma de hacerlo?? Una vez rotas las filas, mientras nos dirigíamos a nuestra escuadrilla, propuso uno: “Hagamos cada uno 10 copias. Somos 50 en la promoción, así que será un momento.” Dicho y hecho, antes de irnos a la cama le dimos cada uno 10 copias del nombre. A la mañana siguiente, se le acercaron a pedirle las copias. Al recogerlas el alférez, pasó las hojas una tras otra. Pensábamos todos que estaba contando el número de copias, pero más tarde descubriríamos que estaba comprobando que el amonestado no hubiese hecho las 500 de su propio puño y letra… Desde ese momento, se hizo frecuente entre nosotros la frase “¿Qué hay que copiar?” cuando veíamos a algún compañero atareado con su libreta y bolígrafo.

La última anécdota sonará a película americana, pero fue totalmente cierta. Salimos del comedor tras haber terminado de cenar cuando, de repente, el capitán se dirigió a nosotros con las siguientes palabras: “Tenéis aquí delante a cuatro de vuestros compañeros. Han creído que eran mejor el resto y por eso se han permitido el lujo de repetir de postre antes incluso de que se sirvieran vuestros alféreces y yo. De modo que, para que aprendan a pensar en el resto, vamos a dar unas vueltecitas al comedor a paso ligero.” Eso significaba que, mientras nosotros corríamos en torno al edificio, ellos cuatro se quedarían de pie viéndonos pasar. En estos casos, me cuesta decir quien lo pasa peor, si ellos mirando o nosotros corriendo. Lo que les quedó claro fue que nunca volverán a repetir de postre sin esperar a todo el mundo.


Al mismo tiempo, durante estas semanas íbamos recibiendo la formación militar que nos faltaba. Se nos exigía paulatinamente puntualidad, precisión, perfecto estado de revista permanente, firmeza, respeto, orden y disciplina. Si esto no lo aprendíamos ahora, ¿cuándo lo haríamos?

domingo, 15 de febrero de 2015

Mi remolque, mi motor

Otro bús perdido. Esa sensación para mí era lo peor, estar a punto de llegar y ver como se esfuma mientras corres desesperado tras él. Otro bus perdido, otra vez tarde a clase… ¿Cuantos buses más pasarían? Dicen que la vida da segundas oportunidades, pero también que es injusta.

Tras cinco eternos minutos llegó el siguiente bus, entre el vaho de una fea mañana de invierno. Saqué los cascos del bolsillo de la chaqueta. Busqué el móvil, no estaba. Realmente mi mañana comenzaba de una manera preciosa. Me senté atrás, junto a la ventana. Eché el aliento a la ventana y apoyé la cabeza. Aún se notaba en mi aliento la resaca del sábado, ciertamente no estaba para nadie esa mañana. Todo se torció desde que iba con los que decían ser mis amigos. Llegó la parada, toqué y al irme a bajar pisé un charco justo antes del bordillo y caí. Rápidamente, un señor anciano me ayudó a levantarme. Di las gracias y seguí hacia el colegio mientras secaba la chaqueta. La puerta estaba cerrada, esperé fuera, el de biología no abriría y entrar empeoraría la situación. Me senté en el suelo apoyado en la pared. Comencé a pensar y me dije: ¿Qué se supone que hago con mi vida? Me di cuenta que realmente esa mañana resumía completísimamente mi vida. Perdía el bus, caía mientras otros me volvían a levantar pero aún así llegaba tarde y esa puerta estaba cerrada. ¿Quién me levantaba? Acabó biología y también el día. Esa pregunta no me dejaba en paz hasta que realmente finalizado el día me la formulé en un papel. Se me daba mejor escribir a eso de hablar.

He ahí la clave de mi problema. Tenía que dejarme de preocuparme por los amigos que, cuando caías seguían sin ti para no mancharse con tus problemas y centrarse en los que vendrían hasta primera línea de guerra. Como mi familia. Mi remolque. Hacía ya tiempo no solo era que me levantasen tras las seguidas caídas, sino que me empujaban mientras ponía resistencia. El motor de ese empuje era mi padre. Pero no puedo quitarle méritos a los frenos, los cambios…etc Pero mi padre era la clave, si no estaba, difícil sería ayudarme. Trabajaba como el que más, pero cuando estabas con él se paraba todo. Lo que más me gustaba eran esos viajes de cinco-seis horas que nos marcábamos escuchando a Springsteen, realmente era difícil de comprender, pero la música era un gran vínculo entre nosotros. Él me hizo ver la vida de otra manera. Días después del viaje comencé otro. Este cambiaba de camino de manera brusca. Bastaba ya de tener que ser las lágrimas. Era hora de ser el pañuelo.

Amaba esos viajes, eran una liberación del ruido a la paz. Para mí era como una huída de mis problemas. Sinceramente, un desahogo. Él, siempre tan divertido, era la persona que más ha disfrutado la vida que conozca. Lo cuento en pasado porque mi padre murió. El motor no pudo aguantar tantas revoluciones y simplemente se paró el corazón. ¿Y ahora qué? Me dije. Al fin, la vida me dio esa segunda oportunidad pero también me enseñó su lado injusto. Gracias a él, me pude refugiar en mi nuevo motor: Mi madre, mis hermanos y amigos.

¿En cuanto a ese bus? Lo alcancé. Me senté en el mismo sitio e hice el amago de coger los cascos. Guardé la mano y me dije: Voto por pensar antes que ignorar los problemas dando al “play”. Finalmente, esa puerta estaba abierta y lo que era más importante, caía con menos frecuencia; esto me ayudó a sacar a más gente de ese charco, tocaba ser remolque.

Gracias motor. Gracias, papá.

jueves, 12 de febrero de 2015

La vida es sueño #2

Seguimos otra sección nueva en aloslunesbuenacara.com Esta vez de la mano de: El Guerrillero, se presenta así:
Ya en los tiempos de Viriato existían guerrilleros, con valor y más coraje que el caballo de Espartero. Pues España ha sido, es y será cuna de hombres honrados, cuya vida entregaron hasta la última gota en el noble ideal de defender a España. Soy uno más de esos valientes que, dejando mi casa y sus comodidades a los 17 años, he emprendido esa gran hazaña. “Porque, la milicia, no es más que una religión de hombres honrados.”

Prosiguieron la tarde y mañana siguientes con gran cantidad de cosas que hacer: desde el famoso rapado en la peluquería hasta el paso por sastre para tallar nuestros uniformes, pasando por la recogida de material de campaña, ropa y equipamiento para el campamento, el aprendizaje de los movimientos a pie firme y en formación , junto con un sinfín de historias más. Pese al inmenso cansancio que cargaba mi cuerpo, tampoco esta noche pude pegar ojo, pues ya habían comenzado a sentir las primeras dosis de tensión, tensión que no me abandonaría en muchos días.

Salimos el martes 2 rumbo al campamento. Mis expectativas para el campamento eran de un conjunto de tiendas más bien pequeñas, montadas en una zona descampada, en las que dedicaríamos mañana y tarde a conocer la labor de campo del militar: tiro, topografía, camuflaje,…; tareas todas ellas en los que ya sabría un montón, lo pasaríamos fenomenal y nos harían los militares del mañana. Jamás pensé que podría llegar a equivocarme tanto. Y ahora os contaré por qué.

Este conocido “campamento” viene no sólo a poner a prueba a nuestra resistencia sino a forjar un espíritu. La forja, tarea del herrero, consiste en martillear el hierro candente hasta configurarle la forma deseada. Pues bien, extrapolando el mecanismo de este trabajo, los instructores llevarían a cabo durante cuatro semanas nuestra forja. Obviamente, más perfecto es el resultado cuanto más tiempo recibe el hierro los golpes. En un mes no estaríamos a la altura de nuestros compañeros con más de veinte años de servicio, pero tendríamos la misma base de la que ellos partieron.

Nosotros, “lo mejor de la juventud española” en palabras de nuestro Ilmo. Sr. Coronel, éramos buen acero que exigía, en primer lugar, alcanzar su temperatura de fusión, calentado al extremo para ser purificado y, a continuación, ser golpeado con fuerza, solidificando el espíritu militar, espíritu de compañerismo y espíritu de abnegación.

domingo, 8 de febrero de 2015

"Lo bueno, si breve, dos veces bueno"

En algún lugar alguien abre una carta con tanta ilusión que al final está en blanco.
En algún lugar unos ojos cautivan un alma.

En algún lugar alguien está imaginando. Volando. Y nadie cree en él.
En algún lugar dos desconocidos deciden dejar de serlo.
En algún lugar dos conocidos se dan la oportunidad de conocerse de verdad.
En algún lugar hay una persona que de tanto buscarse se perdió.
En algún lugar a alguien se le tambalean sus pilares más importantes.
En algún lugar alguien se jura que mañana cambiará, pero no se da cuenta de que el mañana es ahora.
En algún lugar un profesor hace de la asignatura más aburrida la clase más esperada.

En algún lugar alguien desea borrar su memoria para tener un pensamiento virgen.
En algún lugar alguien hace de lo ordinario, algo extraordinario. 

Y en ese lugar puedes estar tú.
¿En algún lugar?
¿En qué lugar?
En Monmartre. 
Donde las calles infinitas respiran color, luz, arte, vida.
Feliz Lunes.


lunes, 2 de febrero de 2015

La vida es sueño #1


Comenzamos otra sección nueva en aloslunesbuenacara.com Esta vez de la mano de: El Guerrillero, se presenta así:

Ya en los tiempos de Viriato existían guerrilleros, con valor y más coraje que el caballo de Espartero. Pues España ha sido, es y será cuna de hombres honrados, cuya vida entregaron hasta la última gota en el noble ideal de defender a España. Soy uno más de esos valientes que, dejando mi casa y sus comodidades a los 17 años, he emprendido esa gran hazaña. “Porque, la milicia, no es más que una religión de hombres honrados.” 

FDO: El guerrillero
LA VIDA ES SUEÑO #1


Con emoción recuerdo la madrugada de aquel 1 de Septiembre. Para pasar la noche anterior, los seis hermanos nos habíamos distribuido en un sofá banca con forma de “U”, cuya parte central se alargaba en desproporción con las laterales. En él intentaría descansar mis últimas horas como civil.

Aquella mañana, el despertador sonó con anterioridad a lo que acostumbraba en verano. La verdad es que se me había hecho eterna la noche, pues horas de esfuerzo me había costado conciliar el sueño imaginando la nueva vida que me disponía abrazar. Me había acostado con pena tras la que habría de ser nuestra última cena en familia sin saber cuando volveríamos a reunirnos de nuevo todos juntos.

Al levantarme nada más oír la alarma, reparé en la figura de mi madre. Sentada en uno de los laterales, se encontraba mirándome la mujer que me trajo al mundo, la que durante diecisiete años y muchos meses había puesto todo su cariño e ilusión en educar a su primogénito y la que en aquel momento veía como su hijo abandonaría en pocas horas su hogar hacia el camino que tanto había ansiado recorrer. Fue toda esta retahíla de pensamientos la que hizo brotar en sus ojos, como ahora en los míos al escribir esto, unas lágrimas agridulces al verme ponerme en pie para ir a asearme.

Duchado, afeitado, vestido y listo para el día, me puse con mis padres a levantar a los pequeños. No tenían gana alguna de madrugar en vacaciones, pero se pusieron en marcha. Poco tardamos en desayunar, vestir a todos, recoger la casa y cargar el equipaje, ya que nos esperaba una larga mañana. No olvidaré aquel ofrecimiento de obras de inicio de curso en el coche rumbo a san Javier. Encomendamos a cuantos daban comienzo a sus trabajos, a nuestros proyectos para 2015, a nuestros seres queridos y la unidad de nuestra familia, para que perdurase en la distancia.

Transcurrió aquella mañana muy amena, siendo recibidos por nuestros alféreces de cuarto. Con ellos visitamos el museo de la Academia, recorrimos las principales instalaciones e, incluso, entramos en Vuelos para disfrutar en exposición estática del Culopollo y la Pillan. Una vez concluido el “tour” de la AGA, tuvimos un acto de bienvenida en el club social, seguido por un vino español en el comedor principal. Allí se presentaron personalmente el Director de la Academia, el Jefe de Estudios y el Jefe del Escuadrón. Memorable el brindis que abrió la comida: “Por el primer soldado español, por el primer aviador y por el Rey.”

Aproveché los últimos minutos para despedirme de cada uno de mis hermanos y, cuando menos lo esperábamos, nos llamaron a todos fuera. Yo fui de los últimos en abandonar el comedor, por lo que apenas tuve tiempo para despedidas. Contemplaron mis padres entre lágrimas como me sumergía en la formación de ´Nuevo ingreso´ y nos dirigíamos a nuestra escuadrilla, dejando definitivamente atrás todo lo que teníamos…


lunes, 26 de enero de 2015

Vuelta a la rutina


Hey! ¿Qué tal? ¿Cuánto tiempo no? Dicen que el "parón" fue por vacaciones pero la verdad es que he de reconocer que fue por una eterna y monótona huelga de mis ideas. Realmente como la vida ¿no? Al fin y al cabo, la vida son luces y sombras, una de cal y otra de arena.Y eso me hizo dudar mucho sobre si seguir  o pensar si realmente escribir semanalmente era demasiado exigente.

Vuelta a la rutina, vuelta a tener ideas, vuelta a escribir en aloslunesbuenacara.blogspot.com. La rutina realmente es nuestro examen diario. Puede que sea uno más o puede que sea el último. Y no es por ser tremendista pero la vida corre y no te espera. Y donde estás hoy puede que mañana no. ¿Cómo querríamos acabar todos? ¿Satisfechos no? Obviamente, no vas a hacer en tu rutina lo que harías el último día de tu vida. Pero tenemos cada día la oportunidad de levantarnos y afrontar un día nuevo, un reto nuevo.

¿Entonces? Puede que peque de idealista pero tu rutina tiene que estar impregnada de lo que te gusta, de lo que sueñas. La grandeza de soñar ya la conté en la entrada de ¿Volamos?. Esa grandeza está en no tener límites y poder soñar  lo que queramos, de todos los colores. Pero nuestros sueños no nacen de la nada, nacen de ladrillo en ladrillo. Y esos ladrillos son los que tenemos que poner cada día de nuestra vida. 

¡Idealista! me gritarán. ¡No es tan fácil! responderán. Claro que no es fácil ¿Si no dónde está la gracia? No se donde escuché que la inspiración, la motivación, se encuentra en los obstáculos. Cada vez que te topas con un obstáculo, un impedimento para poner tu ladrillo recuerdas el por qué estás poniéndolo, y entonces lo pondrás lo mejor que puedas. Y ahí tu sueño se hace más fuerte, porque el corazón gana a la cabeza. Cuando más grande sea tu sueño mayores serán los obstáculos y por tanto, los sacrificios. Uno recoge lo que siembra. Con lo sencillo no existe ninguna inspiración porque no existen obstáculos. Y si soñaste sencillo, amigo mío, soñaste poco y tu satisfacción no será la misma. 


Por ahora todo bien ¿no? Pero nos falta algo, nos falta actitud. Ya que suelo tirar de frases vuelvo a citar una de mis frases favoritas " No es tu aptitud, sino tu actitud lo que define tu altitud" Es decir,cuando tenemos un nuevo día, un nuevo reto, tenemos dos opciones echarle actitud y echarle pasión o cruzarnos de brazos. ¿Cuándo vamos a darnos cuenta de que nadie es mejor que nadie por sacar mejores notas? Esto me "indigna" en cierto modo. Sobre todo porque es algo que no tendría ni que explicarse y creo que, parte de la culpa, la tiene nuestro sistema educativo. No quiero que seas el mejor de todos, el número uno. Como dice Luis Galindo: "Quiero que seas la mejor versión de ti mismo" Y para alcanzar esa versión no necesitas aptitudes, porque ya las tienes, necesitas actitud.

Vuelta a la rutina.Vuelta a correr por nuestros sueños. Vuelta al hacer de lo ordinario, algo extraordinario. ¡Feliz Lunes!