viernes, 13 de marzo de 2015

La vida es sueño #6

Acabamos con otra sección nueva en aloslunesbuenacara.blogspot.com De la mano de: El Guerrillero, se presenta así:

"Ya en los tiempos de Viriato existían guerrilleros, con valor y más coraje que el caballo de Espartero. Pues España ha sido, es y será cuna de hombres honrados, cuya vida entregaron hasta la última gota en el noble ideal de defender a España. Soy uno más de esos valientes que, dejando mi casa y sus comodidades a los 17 años, he emprendido esa gran hazaña. “Porque, la milicia, no es más que una religión de hombres honrados.”

Mi solución tuvo cierto parecido con la teoría platónica de la reminiscencia. Todo lo que yo había vivido no estaba más que congelado, debido seguramente a la adaptación a esta nueva etapa. Fue este congelamiento la causa última de que mi corazón no vibrase al ver a mis padres, escucharles o cuando hablaba ocasionalmente con algún amigo por teléfono. Los hilos que con los años había configurado en mi corazón no podían ahora moverse. Habían quedado petrificados.

Y es que realmente el joven del corazón, que ha sido creado para la grandeza y el amor, no vive si no que vibra. Cual red que la araña teje con gran cantidad de hilos entrelazados entre sí, su corazón es afectado por todo lo que se produce a sus alrededor y lo va acogiendo en su red. Por esta razón, cualquier acto de sus personas cercanas le provoca la vibración de uno de sus hilos, un sentimiento. El joven que cuida su corazón y lo mantiene vivo no vive ajeno a las personas que le rodean.

Una vez dicho esto, retomemos nuestra historia. Como ya os conté, dormir en los primeros días fue un auténtico tormento. Calor, incomodidad, presión psicológica hasta las orejas,… Y esto no me sucedía únicamente a mí. Todos nos íbamos dado cuenta de que nos costaba muchísimo conciliar el sueño. Fue entonces que, la noche del vigésimo día si mal no recuerdo, logré por primera vez quedarme dormido al toque de Silencio. Y esa noche, esa bendita noche, soñé con mi familia. Volví a verla tras 20 días sin ellos. Escuchaba las voces de mis hermanos pequeños jugando por el pasillo, mientras yo me entretenía con mi hermano. Un soplo de calor entonces descongeló mi petrificado corazón y me trajo por unos instantes a mi casa. Y, al levantarme aquella mañana, recordé y comprendí las sabias palabras de Calderón:

“A reinar fortuna vamos,

No me despiertes si duermo,

Y si es verdad no me duermas.

Más sea verdad o sueño,

Obrar bien es lo que importa.

Si fuese verdad, por serlo.

Sino, por ganar amigos

Para cuando despertemos.”



Resta decir que, desde aquel momento, volví a respirar. No mentía un amigo mío cuando me comentaba hace un año: “Ser militar imprime carácter, marca para siempre.”, pues sé que, desde aquel 1 de septiembre, firmé cambiar mi vida, de la que cada día estoy más orgulloso. Elegí abandonar todo lo que tenía y podría tener a cambio de la entrega de mi tiempo, de mi trabajo, de mis fuerzas y de mi vida entera en el noble servicio de servir a España.



TODO POR LA PATRIA

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