jueves, 2 de abril de 2015

Dar sin recibir


No ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribía. Pero sí desde la última vez que estaba satisfecho de lo que escribía. Quizás peco de exigente, quizás de prepotente o quizás de ambas. Pero lo cierto es que llevo tiempo sin escribir como realmente me gusta. Escribir con pasión.

Hoy quiero escribir sobre el amor o sobre el "dar sin recibir", es lo mismo, llamadlo como queráis. Antes de todo, prevengo a los que crean que esta entrada va a ser cursi o ñoña. ¿Qué es el amor? ¿Qué nos hace "engancharnos" a alguien?

"Amor eres tú" diría el poeta. Perdón, olvidaba lo de no ser cursi. Ahora en serio, ¿En qué reside la grandeza del amor? Es muy normal que preguntes a alguien soltero como le gustaría que fuese su novia y te diga: que me comprenda, que me haga reír, que sea cariñosa... Me, me, me, me y más mes. Cuando el amor, amigo mío, es cosa de dos. El amor si no es recíproco, no es amor. Y por mucho que quieras, si solo recibes tienes un problema.

Propongo cambiar ese me por un nos. La verdad es que suena mejor: Que nos riamos, que nos comprendamos, que nos apoyemos...Porque en eso esta la grandeza del amor, en hacer de dos uno. En tener dos miradas que acaban hilvanándose en un mismo horizonte al que mirar.

Pero ese nos, no funciona solo. Paraos a pensar la cantidad de relaciones que han podido acabar por recibir y no dar. Y no solo en el amor, en la amistad también. Ambas tratan de dar sin recibir, cuando buscamos solo recibir. Pero la gente que realmente vale la pena, te dará sin ningún ánimo de que le devuelvas.

La única manera que existe de amar es la entrega. Y la máxima expresión del amor es la entrega total a alguien. Esto lo decimos mucho, pero creo que no somos realmente conscientes de ello. Que haya alguien que sea capaz de dar TODO por ti es algo que no se puede definir. No existen palabras. Y la máxima entrega a alguien implica salir de ti mismo. Implica en estar dispuesto a cambiar solo por esa persona. Pero a cambiar realmente, a mostrarlo. No en el sentido idealista. Consiste en estar dispuesto a perdonar cuando haga falta.

Quizás con un ejemplo nos podamos acercar. Solo hace falta mirar una pareja de abuelos. Ver como llevan toda la vida juntos como un día prometieron en alguna Iglesia. Ver como están en la salud y en la enfermedad. Porque se quieren tanto que se apoyan en las buenas y en las malas. Y si estuvieron en las malas toda la vida porque no lo van a estar al final. Eso es amor. Luchar cada día como si fuera el primero. Hacer reir a alguien que quieres cuando está al final de su vida con la misma intensidad con la que lo hiciste al conocerla. Eso...eso, eso es amor.

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