lunes, 2 de febrero de 2015

La vida es sueño #1


Comenzamos otra sección nueva en aloslunesbuenacara.com Esta vez de la mano de: El Guerrillero, se presenta así:

Ya en los tiempos de Viriato existían guerrilleros, con valor y más coraje que el caballo de Espartero. Pues España ha sido, es y será cuna de hombres honrados, cuya vida entregaron hasta la última gota en el noble ideal de defender a España. Soy uno más de esos valientes que, dejando mi casa y sus comodidades a los 17 años, he emprendido esa gran hazaña. “Porque, la milicia, no es más que una religión de hombres honrados.” 

FDO: El guerrillero
LA VIDA ES SUEÑO #1


Con emoción recuerdo la madrugada de aquel 1 de Septiembre. Para pasar la noche anterior, los seis hermanos nos habíamos distribuido en un sofá banca con forma de “U”, cuya parte central se alargaba en desproporción con las laterales. En él intentaría descansar mis últimas horas como civil.

Aquella mañana, el despertador sonó con anterioridad a lo que acostumbraba en verano. La verdad es que se me había hecho eterna la noche, pues horas de esfuerzo me había costado conciliar el sueño imaginando la nueva vida que me disponía abrazar. Me había acostado con pena tras la que habría de ser nuestra última cena en familia sin saber cuando volveríamos a reunirnos de nuevo todos juntos.

Al levantarme nada más oír la alarma, reparé en la figura de mi madre. Sentada en uno de los laterales, se encontraba mirándome la mujer que me trajo al mundo, la que durante diecisiete años y muchos meses había puesto todo su cariño e ilusión en educar a su primogénito y la que en aquel momento veía como su hijo abandonaría en pocas horas su hogar hacia el camino que tanto había ansiado recorrer. Fue toda esta retahíla de pensamientos la que hizo brotar en sus ojos, como ahora en los míos al escribir esto, unas lágrimas agridulces al verme ponerme en pie para ir a asearme.

Duchado, afeitado, vestido y listo para el día, me puse con mis padres a levantar a los pequeños. No tenían gana alguna de madrugar en vacaciones, pero se pusieron en marcha. Poco tardamos en desayunar, vestir a todos, recoger la casa y cargar el equipaje, ya que nos esperaba una larga mañana. No olvidaré aquel ofrecimiento de obras de inicio de curso en el coche rumbo a san Javier. Encomendamos a cuantos daban comienzo a sus trabajos, a nuestros proyectos para 2015, a nuestros seres queridos y la unidad de nuestra familia, para que perdurase en la distancia.

Transcurrió aquella mañana muy amena, siendo recibidos por nuestros alféreces de cuarto. Con ellos visitamos el museo de la Academia, recorrimos las principales instalaciones e, incluso, entramos en Vuelos para disfrutar en exposición estática del Culopollo y la Pillan. Una vez concluido el “tour” de la AGA, tuvimos un acto de bienvenida en el club social, seguido por un vino español en el comedor principal. Allí se presentaron personalmente el Director de la Academia, el Jefe de Estudios y el Jefe del Escuadrón. Memorable el brindis que abrió la comida: “Por el primer soldado español, por el primer aviador y por el Rey.”

Aproveché los últimos minutos para despedirme de cada uno de mis hermanos y, cuando menos lo esperábamos, nos llamaron a todos fuera. Yo fui de los últimos en abandonar el comedor, por lo que apenas tuve tiempo para despedidas. Contemplaron mis padres entre lágrimas como me sumergía en la formación de ´Nuevo ingreso´ y nos dirigíamos a nuestra escuadrilla, dejando definitivamente atrás todo lo que teníamos…


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