lunes, 17 de noviembre de 2014

Prejuicios


                             

Por todos lados, como si de una plaga masiva se tratara, nadie queda a salvo. Están siempre acechándonos, esperando la ocasión, la oportunidad, el momento de aparecer, especialmente en la crítica. Es algo prácticamente originario, pero evitable. Cuanto daño hacen, y cuan poca cuenta nos damos de ello. Son los puñales que hacen sangrar cualquier sociedad, que provocan desigualdades sociales absurdas, que hacen que amistades, relaciones incluso familias se separen o nunca lleguen a donde soñaron.

La frase del liberal Edmund Burke, resume con muchísima precisión el concepto de prejuicio. Afirma que "Los prejuicios son el legado de la tradición" Los prejuicios son el legado de aquello que nos precede, de nuestros ancestros, de su pensamiento y no el nuestro. Y con esto no quiero ni mucho menos rebajar el valor de la tradición. Porque como aquel dicho dice "Quien a su padre se parece, honra merece". Cuánto podemos aprender de los mayores, ¿No habéis pensado nunca en el poco valor, en conceptos de sabiduría, que se le ha dado a la población anciana, especialmente en nuestro país? Los límites de todo lo que podemos aprender con las personas mayores no es más que nuestra imaginación, un aprendizaje infinito. Pero hemos de ir a la aventura,pensar por nuestra cuenta, ver que es lo que queremos para nosotros y no lo que otros quieren para ti.

Pero podemos correr el riesgo de que esos valores o principios que había de antaño sean como una losa que nos impida caminar, una losa que nos impida ver, especialmente en el caso de los prejuicios. ¿Cuando empezaremos a ver que hay una persona detrás de ese concepto que tenemos, de esa ropa? De todas las formas, de todos los colores. ¿Acaso es qué somos menos o somos más por la forma en la que vestimos? ¿O realmente somos más o menos según el corazón o la persona que hay detrás de ese traje o esa camiseta desgastada?

Irrumpen los prejuicios atronando la igualdad con una lluvia ácida. Vienen en forma de temor, de miedo a la igualdad, a lo nuevo. ¿Dónde estaría la gracia de ésta vida si todos fuéramos iguales? La diversidad enriquece, enriquece culturas y lo más importante, enriquece personas y por tanto, la igualdad. Éstas son mis cartas, ¿Cuáles son las tuyas? A ver, ¿Cambiamos alguna? ¿Y ésta, de que va? Y más allá de compartir nuestros cartas, los valores, los principios, como prefiráis llamarlo, respetarlos.

En definitiva y resumiendo como dice mi querido Bruce Springsteen allá por el 87 y por medio de "Brilliant Disguise" "Que Dios se apiade de aquel que duda de lo que está seguro".

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