lunes, 20 de octubre de 2014

Un amigo, un tesoro

  Tomó valor y comenzó: "Me llaman Alca, pero mi nombre es Alcanit. Significa tiempos difíciles. Creo tener 25 años. No voy a mentir, mi vida no ha sido fácil. He sentido fuegos en mí que jamás recomendaría. Aun de adolescente, abandoné Kampala. Me vi solo ante el mundo. Ese que te barre como polvo. Mi familia quedó atrás. Pero la vida me abrió esa puerta cuando una se cierra. Encontré a Julia. Ella fue capaz de hacerme olvidar mi pasado. Pero la vida me pegó otro portazo. Julia murió hace 2 meses. ¿Alguna vez han experimentado ese dolor? Es un dolor desgarrador, un zarpazo que araña el alma. Una vez oí que las lágrimas son la sangre del alma..." 

De repente, las puertas se abrieron y la gente salió del metro. Y ahí, estaba él, volvía a estar solo. Solo ante el mundo. Tiró la carta al suelo y se sentó junto a mí. En ese momento, comprendí que se sentía invisible y me dieron esos arranques de impulsividad de ser buena persona que son infrenables. Comencé a hablar con él. Me preguntó si no llegaba tarde al colegio, le respondí que había cosas más importantes que el colegio. Nos fuimos a desayunar. Me contó la historia completa, esta vez sin papel, a pelo. En ese momento, te das cuenta de como hay gente en este mundo que está sola y que solo necesitan un: ¿Cómo estás? o quizás un simple: Hola, ¡buen día!

  Quizás peque de optimista, pero veo este mundo, y veo un mundo que busca la esperanza pero todos sus intentos se topan con el propio ser. La vanidad del ser humano provoca el no salir de nosotros mismos para encontrar ese deseo tan anhelado, la esperanza. Hay un proverbio africano que dice: "Si no eres la solución del problema, probablemente seas parte del problema" Ya nadie sujeta la puerta del metro, ya nadie te sonríe en la calle, nadie comenta nada en el metro. ¿Por qué nos empeñamos en exigir cosas que no cumplimos ni nosotros mismos? ¿Cómo va a salir el país adelante si afrontamos el día de malas maneras? (y yo me incluyo el primero) ¡Todos queremos un amigo, pero pocos se toman la molestia de serlo! Nos hemos metido en un círculo vicioso basado en el aislamiento propio que desemboca no en otra cosa que en la desesperanza. Día tras día. Pero ese no es el tema, sigamos.


  Dicen que los amigos son la familia que se escoge, y así fue, escogí un nuevo hermano. Alca y yo hicimos buenas migas. Tanto fue, que Alca y yo compartimos apartamento a las afueras de Madrid. Alca estudia un módulo de adaptaciones sociales para gente en situación parecida a la suya, realmente es como un psicólogo, pero sin título. Yo estudio magisterio, como siempre he soñado. Podríais pensar, ¿Cómo dos personas que se conocieron en un vagón de metro pueden estar viviendo ahora juntos? Mirad, como dijo un escritor al que admiro mucho, la amistad es uno de los dones más preciados recibidos. La amistad llama a tu puerta. La amistad es otra de las pruebas de que no existen fronteras entre los seres humanos. ¿Os imagináis que todos tratáramos que nuestros enemigos fueran nuestros amigos? Eso, primero implicaría que las personas aceptáramos nuestras debilidades y nuestros errores. Una idea, que como he mencionado antes, es inconcebible debido a la vanitas vanitatis que silencia la esperanza y la amistad al no salir del propio ser humano.

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