lunes, 6 de octubre de 2014

Gritos de silencio




Más que gritos de silencio, simplemente sería más acertado decir gritos que se ahogan en el silencio. Gritos que jamás tendrán el eco que deberían tener. Este texto, es mi grito ¿Se escuchará? ¿Se ahogará?

Captar esos gritos no es normalmente tarea difícil, sencillamente conlleva una abstracción de tu situación. Cuando te abstraigas, concebirás la cantidad de gritos alrededor tuyo. No es fácil explicar lo que son estos gritos. Los definiría como deseos de ser algo, de reclamar algo que una persona siente desamparadamente pero no puede cumplir.
Si salieses en una nave a la luna y contemplases la tierra te darías cuenta de muchas cosas. Aquí ocurre igual, tienes que por un momento salir de ti mismo y ver los gritos de los demás. Puedes contemplar a personas que les encantaría ser de una manera, pero que a causa de los estereotipos de la sociedad son intimidados y se conforman con ser como todos. Este grito es usual, es el grito del cambio pero que otra vez debido a muchos factores no se tiene la valentía y el coraje de ir a contracorriente. También nos encontramos con gritos de grandeza, gritos que se frenan al escuchar en nuestro entorno: Vamos hombre, se realista. Estos gritos reflejan deseos, deseos que se ahogan. Deseos que gritan como el cuadro y deseos que se clavan ahí, donde más duele. Deseos tras una careta que esconden la personalidad, la raza, la entidad de cada persona.

Pero en mi opinión hay un sumum en este fenómeno. Este sumum es ciego a causa de los pequeños factores que han ido engrandeciendo la barrera para divisarlo. Lo que hay tras el muro son los valores. Pero sigamos con los valores. Este sumum, es una injusticia social, que se ha tapado por otras supuestamente más importantes. No tienes que leer muchos periódicos tanto conservadores como liberales para darte cuenta. ¿Cómo es posible que se hable más de corrupción de unos o otros mientras hay gente que se está muriendo de hambre? Probablemente el fallo no es ni de los corruptos, ni de nosotros, cuando un fallo es tan grande normalmente ataca desde atrás. Ni mucho menos sirve como justificación, pero el que no se hayan cuidado los valores, nos ha repercutido directamente. Hasta tal extremo que importa más la avaricia de unos que la muerte de otros. Este es el sumum pero tras esa barrera hay miles de situaciones que se tapan. La gente que se está literalmente muriendo de hambre, gritan y gritan pero se chocan contra el muro y se ahoga su grito.

Cada uno sabe perfectamente cual es su grito. Por eso, hay que abstraerse, recular unos pasos y ver la barrera que se interpone para ver todos los gritos que realmente tendrían que ser solucionados. Descubrir primero los valores y con ellos quitarnos la capa para mostrar nuestro grito. Ese paso atrás requiere una “desintoxicación”. El como ir derribando ese muro, como se derribó el de Berlín, reside en el cambio, y el cambio reside en ti. Empezando como modelo a los demás. Cada uno tiene que solucionar sus propios gritos de silencio. Tienes que derribar todos las cosas que impiden que desates tu euforia y desates tu grito ante todos. Que desates la persona que siempre has querido ser. Buscar en el fondo y encontrar lo que realmente te hace feliz. Al ir quitando esas piedras de arriba, tendrás la habilidad de ayudar a los demás contemplando sus gritos y enseñarle lo que hay tras el muro: Los valores. Por último y más importante tendrás la suerte de poder gritar a los cuatro vientos lo que eres y que la gente se empape de ese grito, de ese deseo de terminar con su grito de silencio. Y en grupo, en piña cuando se vayan resolviendo los gritos de cada uno y se alcen los valores, no se hundirán los gritos sino el muro.

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